Laura Cox + Ely & The Good Boys

Laura Cox

Laura Cox + Ely & The Good Boys
Sala Wolf

Jueves, 21 de abril de 2022
Sinceramente, iba al concierto con ciertas reticencias pues eso de ser una estrella de la red y haberse hecho famosa por sus videos en YouTube pertenece a una generación con la cual no congenio, y lo que es peor, no deseo hacerlo, pero la evidencia manda sobre la suposición y sus dos discos me gustan y suelo machacarlos a menudo, aunque como perro viejo me quedaba la prueba del algodón, el directo, donde para mi gusto muchas estrellitas actuales no alcanzan ni la nota mediocre, pero no, me equivoqué de lo lindo y salí sudado, extasiado y completamente enamorado de esta francesa y su energía.

Ely & The Good Boys

Desgraciadamente las obligaciones y el transporte público de Barcelona, nos impidieron llegar a tiempo para ver el comienzo de la primera banda, Ely & The Good Boys, pero pudimos comprobar con alegría que se trata de una banda que, aunque todavía debe crecer más, puede darnos muchas alegrías. Su primer álbum, llamado como ellos, es una estupenda tarjeta de presentación y su directo consiguió levantar al público que estaba esperando a Laura Cox y se llevó una grata sorpresa. La voz de Elena Ley es grandiosa y la banda suena muy acoplada, aunque creo que su guitarrista tuvo algunos problemas con la pedalera. Este viernes 29 de abril podéis verles en los Pockets Concerts de L’Hospitalet, un sitio más que perfecto para disfrutar de esta banda y entrar en contacto con su universo sonoro. Del set que disfrutamos, me quedo sin ninguna duda con el que para mí es un hit en toda regla, «Dance With The Devil» que ya me sonaba de maravilla en el disco que editó junto a Miguel Talavera, pero que con banda es arrollador. Atentos a sus conciertos, pueden ser una fiesta.

Laura Cox y su banda en escena

Llego el turno de Laura Cox y su banda, comprobando desde la intro «One Big Mess», que la cosa iba en serio y que teníamos por delante un repertorio de rock blues enérgico y sin miedo a las guitarras afiladas. Sale la protagonista y el público responde alocadamente, lo que tienen las redes, pero es que con las primeras notas de «Too Nice For Rock´n´roll» no puedo dejar de exclamar: «coño, esto no es como el disco». Efectivamente la cosa está que arde y la banda suena como una sola pieza engrasada y demoledora. Van cayendo temas, «Take me back Home», el impresionante «Back Luck Blues» y «Looking Upside Down» y aparece uno que no reconozco, pero que me resulta familiar y con todo el recelo del mundo y del extranjero, creo que es «Head Adobe Water» de Daryl Hall & John Oates, pero muy rockera y contundente, no os fiéis de mi, yo no lo hago.

La energía y simpatía que desprende es directamente proporcional al torrente de volumen de tus riffs y punteos de guitarra, con una banda que se sabe todos los trucos para no dejar cojo el escenario, algo que últimamente se echa a faltar y te encuentras a todo el grupo apelotonado en un lateral y el otro vacío. Saltan, el bajista casi se abre la cabeza en el techo de la Wolf, corren, ella se sube a la batería para dejar protagonismo al resto, así van dejando caer el blusero «River» y el todopoderoso «Fire Fire», estirado al máximo para presentar la banda y jugar con los asistentes que nos entregamos sin rechistar a la ceremonia de quedarnos roncos y sin voz.

Entonces se centra en los temas del primer disco, «Hard Blues Shot», que como su nombre indica es más blues rock. Suenan cuatro piezas seguidas del álbum, destacando «Going Down» y estamos llegando al final del bolo, con lo que me doy cuenta que estoy empapado en sudor y me duelen las cervicales de no parar. Baja el ritmo con «Last Breakdown», que el respetable se sabe de memoria, incluyendo el solo de guitarra que algunos valientes tararean, retomando mi opinión de que no entiendo internet y su influjo sobre las mareas cerebrales.

El final del bolo es de traca valenciana con «Hard Blues Shot» que bautiza el primer álbum, «Freaking out Loud» del segundo «Burning Bright» que suena incendiaria y un himno de batalla que no reconocí pro canté como un poseso el «here we go!» del estribillo, sin que me quedaran fuerzas de pedir más, que ganas no me faltaron.

Extraordinario concierto, toda una sorpresa para mi desde el principio al fin, pero como todo tiene su yin yang, su día y su noche, su lado positivo y el negativo, tras un concierto que nos dejó sedientos y al borde de la deshidratación, salimos en busca de un control de avituallamiento y nos resarcimos con cerveza fresquita sin pensar que era jueves y cerraba el metro… abría la puerta de mi casa sobre las dos de la madrugada, pero más contento que una flamenca con castañuelas nuevas.
Texto: JLBad
Fotos: Edu Marcos

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